El croissant de 500 pesos: recetas caras, resultados caros

Si te has dado una vuelta por la CDMX, seguro que has visto esas cafeterías “boutique” que han invadido la Condesa o la Roma.

Están de moda.

Entras y te invitan a prepararte tu propio croissant o tu ensalada. Tú eliges los ingredientes, te sirves a tu gusto… una maravilla.

El problema llega en la caja.

Te cobran por peso.

Y cuando ponen tu plato en la báscula, te das cuenta de que ese croissant te va a costar más caro que un corte de carne.

Sales de ahí con la sensación de que, por no fijarte, has pagado un sobreprecio absurdo.

Pues esto mismo le iba a pasar a un cliente nuestro en Toluca hace poco.

Tienen un grupo de naves industriales enormes. Tocaba renovar contrato y cambiar la iluminación.

La decisión estaba tomada por inercia.

Iban a comprar más de 1.000 luminarias de una “marca conocida”.

La receta de siempre. “Compra lo estándar, cumple y vámonos, que tenemos prisa”.

Llegamos justo antes de que firmaran la orden de compra y pedimos revisar el proyecto.

¿El resultado?

Hicimos matemáticas, no magia:

  • Redujimos la cantidad de equipos un 40%
  • Incrementamos el ahorro energético un 30% extra .
  • Multiplicamos por 2 la cantidad de luz en la nave.

El desarrollador entregó mucho más valor sin gastar un peso más de lo previsto.

Y el cliente final, cuando vio el cambio, solo dijo: “Nunca pensé que unas lámparas pudieran hacer todo esto“.

Si sospechas que en tus edificios estás usando la “receta del croissant caro”, respóndeme a este correo.

Lo revisamos y te digo si se puede optimizar.

Si prefieres seguir pagando por peso y sin mirar, no pasa nada.

Un saludo,

Manuel

P.D. Reconsiderar la receta es gratis. No hacerlo te puede estar costando un 40% de sobrecosto en equipos. Tú decides.